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viernes, 14 de enero de 2011
Arrebato (1979)

martes, 11 de enero de 2011
40 títulos en alquiler del Ciclo METACINE
- Ed Wood de Tim Burton. 1994
- El hombre de mármol de Andrzej Wajda. 1977
- El hombre de hierro de Andrzej Wajda. 1981
- Fellini 8 y medio de Federico Fellini. 1963
- Cazador blanco, corazón negro de Clint Eastwood. 1990
- El último magnate de Elia Kazan. 1976
- Tropic Thunder de Ben Stiller. 2008
- El juego de Hollywood de Robert Altman. 1991
- Un final made in Hollywood de Woody Allen. 2002
- El fotógrafo de pánico de Michael Powell. 1960
- A través de los olivos de Abbas Kiarostami. 1994
- Ha nacido una estrella de William Wellman. 1937
- Good morning Babilonia de Paolo Taviani y Vittorio Taviani. 1986
- La mujer pública de Andrzej Zulawski. 1984
- State and main de David Mamet. 2000
- RKO 281 de Benjamin Ross. 1999
- Dioses y monstruos de Bill Condon. 1998
- El desprecio de Jean Luc Godard. 1963
- Entrevista de Federico Fellini. 1987
- Takeshis’ de Takeshi kitano. 2005
- Autofocus de Paul Schrader. 2002
- La sombra del vampiro de Elias Merhige. 2000
- Las 5 condiciones de Lars Von Trier. 2003
- El hombre de las mil caras de Joseph Pevney. 1957
- Torremolinos 73 de Pablo Berger. 2003
- Cecil B. Demente de John Waters. 2000
- Mullholand drive de David Lynch. 2001
- La noche Americana de Francois Truffaut. 1973
- El aficionado de Krzysztof Kieslowski. 1979
- Arrebato de Ivan Zulueta. 1979
- Vivir rodando de Tom Dicillo. 1995
- Bellísima de Luchino Visconti. 1951
- Punto de mira de Carl Francis. 2000
- Histories du cinema de Jean Luc Godard. 1988 (Documental)
- El hombre con la cámara de Dziga Vertov. 1929 (Documental)
- Pablo G. del amo: un montador de ilusiones de Diego Galan. 2005 (Documental)
- Cannes Man de Ricard Martini. 1996 (Documental)
- Fritz Lang (El círculo de destino) de Jorge Dana. 2002 (Documental)
- Dentro de garganta profunda de Fenton Bailey & Randy Barbato. 2005 (Documental)
- La verdadera historia del cine de Peter Jackson & Costa Botes. 1995 (Documental)
- El chico que conquistó Hollywood de Brett Morgen & Nanette Burstein. 2002 (Documental)
viernes, 7 de enero de 2011
martes, 14 de diciembre de 2010
La Seducción del Caos: Última proyección del ciclo BASILIO MARTÍN PATINO - Con el dedo en la llaga
Apoyándose en “El retablo de Maese Pedro” de Manuel de Falla, surgió esta producción insólita, llena de sugerencias brillantes, y modelo de trabajo para ese medio, que fue premiada como mejor programa de ficción de 1991 con la FIPA de oro en el Festival de Televisión de Cannes, y de la que su autor ha declarado: “La seducción del caos” parte de la idea de que, a veces, hacer cine es una forma de preguntarse, desde la propia inseguridad, por todas las certidumbres sospechosas. Es decir: romper espejos, apariencias y autoafirmaciones”.
CRÍTICAS (Carlos F. Heredero y Juan Antonio Pérez Millán)
LA SEDUCCIÓN DEL CAOS
La seducción del caos o la quiebra del espejo audiovisual
Seducido por el caos, por la abundancia y la confusión promiscua en la que se mueven hoy en día los medios de comunicación y los mensajes audiovisuales, Patino se introduce en las cañerías del sistema y, como si fuera un ratoncillo travieso, se pone a jugar. Su afición lúdica predilecta consiste en dedicarse a romper espejos, haciéndolos añicos en busca de la verdad que oculta el azogue. Y lo que sucede es que, en el juego de la televisión y la comunicación, a cada espejo roto le sucede uno nuevo, y además todos ocultan lo mismo: simulacros, apariencias o mera representación. De estos hallazgos y de estas perplejidades habla La seducción del caos: imágenes articuladas que se proponen como texto legible para interrogar al espectador sobre la naturaleza de la verdad y de la mentira, sobre los límites entre la ficción y la realidad, sobre la frontera entre los dogmas y la cultura. (...) Y la mejor manera de aproximarse a esta reflexión la proporciona el propio Basilio Martín Patino. Lejos de toda sospecha doctrinaria y de toda pretensión por señalar caminos excluyentes.(...)
“Espejito prodigioso: ¡dime la verdad!”
(...) Como si estuviéramos en el “teatro de la indiferencia” con el que John Berger identifica los modos de comunicación en la urbe moderna, aquí “las apariencias ocultan el fracaso, las palabras ocultan los hechos y los símbolos ocultan sus referentes”. Se nos introduce en una galaxia llena de signos equívocos y ambiguos, donde nada es lo que parece y donde toda realidad se desvela como ficción, donde toda apariencia se descubre como representación. La propuesta de Patino viene a desarrollar en profundidad y en extenso la interrogante que ya se planteaba el protagonista de su película anterior (Madrid, 1987) al preguntarse si la realidad podía llegar a convertirse en ficción por el sólo hecho de pasar a través del objetivo de una cámara... Pero volvamos a la lógica de John Berger, que –quizás de manera inconsciente- parece haber inspirado la articulación del discurso propuesto por Patino: “Cuando se toma por verdad una mentira, la verdad real convierte a la falsa en una verdad meramente teatral” Esta es la premisa de Patino que, de manera cíclica y repetitiva, organiza el encadenamiento sucesivo de falsas verdades, de apariencias desveladas, de mentiras y representaciones, en el organigrama de La seducción del caos.
(...) En todos los materiales que se utilizan para desarrollar esta investigación existe, empero, un elemento de autoconciencia, todos enuncian y señalan la cámara que los filma: nunca ocultan su condición; más bien la proclaman y la subrayan.
(...) Lo que hacen es imitar la gramática del telediario, reproducir la torpeza de algunos movimientos de cámara, falsificar supuestos programas de archivo, copiar la estética de un video familiar, simular los lugares comunes de los informativos de actualidad. Tienen la apariencia de “datos reales” cuando en realidad se trata de sucesivas representaciones audiovisuales.
(...) El juego tiende a desenmascarar la supuesta fiabilidad y verosimilitud, la pretendida objetividad de un medio (la televisión, fundamentalmente) como espejo de la realidad.
Al mismo tiempo este discurso va siendo punteado por la intromisión de otro documental que se ofrece como un discurso elaborado, hasta cierto punto ficcional: son los diferentes bloques de “Las galas del emperador”, el programa que (supuestamente) Hugo Escribano estaba realizando para la televisión ante de precipitarse los acontecimientos que ponen en marcha su detección.
(...) Se entra también en un universo visual conscientemente diferenciado. (...) Es más: sus imágenes están firmadas, porque se nos dice que es un trabajo escrito y realizado por Hugo Escribano.
(...) En su interior se habla de desdoblamientos, de restauración y falsificación (...) de la necesidad de cuestionar todos los dogmas para llegar a restituir el goce estético ahora secuestrado por los arquetipos que los expertos y los oráculos de nuestra cultura sacralizan desde cada tribuna.
(...) “La dudosa sustancia de cuantos determinismos conforman este final de milenio en el arte, la religión, la ciencia, la política o los medios de comunicación”
(...) La seducción del caos es una propuesta insólita: espejismo o negación de sí misma, parece construida no sólo para relativizar toda posible certeza, sino también para relativizarse a sí misma como tal. Este movimiento autorreflexivo, tendente a poner en cuestión los propios resortes y mecanismos que articulan su escritura, se extiende y contagia a todo el armazón narrativo y especulativo que lo sostiene.
(...) Esta espiral de falsas apariencias y equívocas certezas llega a su cenit cuando el narrador se desvela como una impostura en sí mismo, como mera apariencia externa de un robot que pregunta dónde está la verdad.
(...) No se trata de un discurso nihilista, pero sí de una reflexión escéptica: una divagación sobre la necesidad de aprender a convivir con la incertidumbre (con la duda, con la interrogación) para no enfangarnos en la búsqueda dogmática de certezas inamovibles o totalitarias. (...) En definitiva, para desvelar las dosis de representación que subyacen a todo discurso audiovisual, por mucho que éste pretenda legitimarse como “espejo de la realidad”, caso de los telediarios o de los informativos de televisión. Y es contra este espejo, esencialmente, contra el que chocan las imágenes de la película al proponer a los espectadores una participación cómplice y activa en un juego cuyo principal aliciente consiste en curiosear al otro lado del azogue.
(...) Interrogaciones, sospechas y preguntas que exigen, para ser despejadas o respondidas, la quiebra del espejismo, la ruptura del contrato de confianza firmado entre el espectador y las convenciones de los medios.
(...) Aquí radica la mayor lucidez que desprenden las imágenes del filme, su activa conexión con la efervescente galaxia contemporánea en la que se mueven los medios de comunicación. Aquí es donde La seducción del caos deja de ser un espejismo para convertirse en una reflexión crítica y penetrante sobre la mirada opulenta y sobre las mitologías de la modernidad. En definitiva, un espejo de cuantos simulacros, apariencias o representaciones dan cuerpo a las formas de la cultura moderna que nos alimentan a diario.
Carlos F. Heredero. ARCHIVOS DE LA FILMOTECA. Valencia, abril/junio, 1992
La seductora producción del caos
(...) Quizá uno de los mayores logros de la película resida precisamente en la capacidad de Patino para superponer constantemente diversos niveles de representación.
(...) Lo que de verdad importaba era sugerir con la mayor fuerza posible la capacidad seductora de ese caos fundamental que puede horrorizar a primera vista pero que atrae en el fondo de modo irresistible. Y es curioso comprobar que, al intentarlo, Basilio Martín Patino ha puesto en pie una obra que es la síntesis y la culminación más acabada de sus trabajos anteriores y, a la vez, un planteamiento nuevo, extraordinariamente original en el panorama del audiovisual contemporáneo, y decididamente moderno, en el sentido más noble de la expresión: moderno porque se propone integrar con plenitud las formas de expresión de los diversos medios actuales (cine, televisión video...) y moderno porque conecta directamente con las preocupaciones más acuciantes en el campo de la comunicación, pero también en el de la ciencia o la filosofía. Todo ello, aunque el propio Patino se empeñe en decir que La seducción del caos es sólo un “divertimento en imágenes”, mientras destacados especialistas en filosofía de la ciencia, por ejemplo, ven en ella un planteamiento extraordinariamente atrevido y lúcido de las cuestiones que más interesan hoy en esos ámbitos.
Juan Antonio Pérez Millán. ARCHIVOS DE LA FILMOTECA.
martes, 7 de diciembre de 2010
CICLO BASILIO MARTÍN PATINO: 3 Proyecciones gratuitas
¿Cuántas veces hemos oido, e incluso hemos llegado a decir, esa famosa frase que dice que "La excepción confirma la regla"? Pues, aseguraba Ambrose Bierce en su famoso "Diccionario del diablo", que dicho refran proviene de la frase latina "Exceptio probat regulam", cuyo auténtico significado sería "La excepción pone a prueba la regla", la comprueba, pero no la confirma. Así que de confirmar algo este refran sin sentido, sería la evidencia de que al hombre le funciona más rápido la lengua que la cabeza, y que no solo es capaz de abrir la boca aunque lo que diga no tenga sentido, sino que además lo trasmite generación tras generación sin percatarse de lo absurda que resulta.También hemos oido mil veces que en España el cine deja mucho que desear; que no existen intelectuales y que el cine se limita a la españolada. Pues he aquí esa excepción que desvirtua este comentario. Basilio Martín Patino, a pesar de ser un desconocido para la mayoría, es una de las mentes más privilegiadas del cine español. Además de director de cine es un gran filósofo que retrata con agudeza su particular visión del mundo. Hombre comprometido con su país y con su tiempo, se enfrentó no solo al fascismo, sino a su propia familia, partidaria del régimen que él mismo criticó.
A los que conozcaís su figura sobran las palabras, y a los que como Santo Tomás necesiteis ver vuestro dedo en el lugar de los clavos, os ofrecemos este magnífico ciclo, Basilio Martín Patino: CON EL DEDO EN LA LLAGA.
viernes, 3 de diciembre de 2010
miércoles, 17 de noviembre de 2010
Sobre "Queridísimos verdugos"

«... Y creéis que porque una mañana levanten una horca en sólo unos minutos, porque le pongan la soga al cuello a un hombre, porque un alma escape de un cuerpo miserable entre los gritos del condenado, ¡todo se arreglará! ¡Mezquina brevedad de la justicia humana!... Nosotros, hombres de este gran siglo, no queremos más suplicios. No los queremos para el inocente ni para el culpable. Lo repito, el crimen se repara con el remordimiento y no por un hachazo o un nudo corredizo. La sangre se lava con lágrimas y no con sangre.»
Victor Hugo
¿Acaso han cambiado demasiado los tiempos? ¿Hemos legado a alcanzar ese ideal humanitario que profesan los gobiernos actuales? lo cierto es que no, ni los tiempos han cambiado demasiado, ni los derechos humanos encabezan el primer puesto de las prioridades globales. Y si la acción directa ha dejado paso al voyeurismo y a la pasividad, entonces no parece convincente la frase de que la civilización ha evolucionado hacia mejor, que ahora no nos matamos como antaño. Hace cuatro años la ejecución de Saddan Hussein se podía ver en todo el mundo vía Internet creando un diálogo casi sin precedentes entre justicia (ajusticiamiento) y pueblo. Los bombardeos a Gaza, la ocupación de Osetia del sur son casi programas de televisión que se han digerido como un gran hermano. Millones de vulneraciones sociales (persecuciones étnicas y políticas) se suceden en medio mundo mientras los países “desarrollados” callan y hacen números para escapar de una situación de bancarrota creada por ellos mismos. Millones de niños destrozan sus cuerpos trabajando en minas y vertederos explotados por una maquinaria capitalista que crece y crece como Gargantúa mientras los estratos mas altos de la sociedad se comen la cabeza pensando que Móvil regalar a sus hijos en navidad. La vida sigue, sí y seguirá por mucho tiempo, sin embargo el camino es tortuoso para los desfavorecidos y soñoliento e irreal para aquellos que ven la televisión a la hora de comer. La tortura, el ajusticiamiento y los genocidios que se han servido en la mesa de la historia no solo pertenecen a los francotiradores, generales y verdugos, no solo han sido bendecidos por los gobiernos sino también por los ciudadanos que callan y otorgan, por los miserables humanos que entregan su propia responsabilidad a aquellos a quien votan, si es que votan, si es que quieren, si es que pueden... mientras tanto, en pleno siglo XXI el papel del hombre se sigue resumiendo con esa frase tan conocida de Hobbes “homo homini lupus.”
Desgraciadamente, y para concretar en el tema que nos ocupa, en este país tenemos mucho que callar. Hasta el año 1975 se llevan a cabo asesinatos legales por medio de un instrumento atroz de madera y hierro llamado "garrote vil", cosa que parecía gustar mucho a los españoles, puesto que miles de ciudadanos se aplastaban los unos a los otros en las plazas de las ciudades y pueblos para intentar ver y oír mas de cerca como un hombre... o una mujer, se dejaba la vida en pos de la justicia.
El salmantino Basilio Martín Patino filma de forma clandestina, aun en años de la dictadura, un documento de gran valor sociológico prestando sus ojos y oídos a tres verdugos de la dictadura franquista de finales de los 70. Antonio López Sierra, Vicente López Copete y Bernardo Sánchez Bascuñana hablan sin tapujos, puesto que no los tienen, acerca de su oficio. Explican como el devenir del tiempo les llevó a desempeñar semejante bajeza y juzgan, mientras comen y beben, la funcionalidad de tal oficio, justificando por momentos el ojo por ojo y diente por diente mientras el país se cocía en la olla del odio y la mezquindad. Martín Patino, como un interlocutor mudo, nos propone un duelo, un duelo que pone a prueba nuestra comprensión y nuestra capacidad para racionalizar sobre el sentido mismo de la vida humana y con total respeto y por que no decirlo, unas gotas de surrealismo, nos obliga a hacer un acto de conciencia y a reflexionar sobre nuestra propia sinceridad.
Si alguien está libre de pecado que tire la primera piedra. Si alguien quiere juzgar a estos tres jinetes del Apocalipsis que lo haga, pero no seré yo el que escupa al cielo y me quede a esperando a que llueva.
David Rodríguez

Carlos Heredero
viernes, 5 de noviembre de 2010
BASILIO MARTÍN PATINO

Breve biografía:
Basilio Martín Patino nació el 29 de octubre de 1930 en Lumbrales (Salamanca). Sus padres, ambos profesores, eran de derechas y católicos y sus dos hermanos se dedicaron a la vida religiosa (su hermano José María, sacerdote, fue secretario del cardenal Tarancón y otra hermana es religiosa). Sin embargo, Basilio tomó un camino muy distinto, asumiendo posturas anarquistas que se verían reflejadas en su cine. Estudió en la Universidad de Salamanca, licenciándose en Filosofía y Letras, y posteriormente obtuvo el título de director-realizador por la Escuela Oficial de Cine de Madrid.
Antes de dedicarse al cine realizó estudios literarios y escribió Calle Toro, antes Generalísimo, libro que fue finalista del Premio Biblioteca Breve pero que el mismo autor no quiso publicar aunque se lo propusieron (por ejemplo el historiador Manuel Tuñón de Lara lo quiso publicar en París). En sus comienzos, Martín Patino fue uno de los pioneros de la publicidad en España, pero su carácter independiente le hizo dedicarse a sus propios proyectos, siendo en 1953 cuando se acercó verdaderamente al cine, creando el cineclub de la Universidad de Salamanca y publicando la revista Cinema Universitario.
En 1955 organizó en Salamanca las I Conversaciones sobre el Cine Español, conocidas como las Conversaciones de Salamanca, que habrían de tener gran resonancia en el futuro del cine del país. En el encuentro, cuyo cerebro fue Ricardo Muñoz Suay, se reunieron los mejores directores del cine español de la época.
Tras dirigir varios cortometrajes, se licencia en la Escuela Oficial de Cine en 1961 con la película Tarde de domingo. En 1963 realiza el cortometraje Torerillos, que le supondría sus primeros problemas con la censura (el censor le pidió que retirara el humo de un tren argumentando que "ensuciaba el paísaje de Castilla La Mancha ya de por sí feo"). Su gran éxito le llega tres años después con la película Nueve cartas a Berta (1966), que obtiene la Concha de Plata en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián; el encuentro con el público fue un éxito y la película estuvo en cartel, para asombro del propio Patino tras sus problemas con la censura, durante cien días.
A partir de ese momento, Patino realiza una carrera alejada de los circuitos comerciales, destacando por los documentales Canciones para después de una guerra (1971), su obra de más éxito junto con Nueve cartas a berta y en el que, mediante el uso de imágenes procedentes principalmente del NO-DO y canciones de la época ofrece un recorrido por la posguerra española; Queridísimos verdugos (1973), con entrevistas a varios verdugos de la época y a familiares de ajusticiados; y Caudillo (1974), sobre Franco. Estos dos últimos, como otras de sus obras, tuvieron que ser realizados de forma clandestina y sólo pudieron ser estrenados tras la muerte de Franco.
Dentro de su militancia anarcosindicalista, participa en la Fundación Cultural de la Confederación Nacional del Trabajo.
Su interés por la cinematografía de no ficción le lleva a explorar los territorios del falso documental, como el dedicado a la matanza de campesinos libertarios en Casas Viejas o La seducción del caos (1991), con Adolfo Marsillach. Destaca también su interés por las tecnologías audiovisuales, tanto las pioneras (posee una colección de zoótropos y linternas mágicas, instalada en la sede de la Filmoteca de Castilla y León) como las nuevas, lo que le lleva a investigar las posibilidades del vídeo desde su aparición, así como los recursos que la imagen en 3D, los videomuros o la edición informática pueden ofrecer al creador.
En 2007 recibió el título de Doctor honoris causa por la Universidad de Salamanca.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Un passeig abans del migdia (un paseo antes del mediodía)
El viernes 12 finalizamos el ciclo "Cinedistorsión" con el documental "San Clemente" de Raymond Depardon y con el estreno del cortometraje "Un passeig abans del migdía" del catalán Ricard Vives, una aproximación a la locura desde el punto de vista de un anciano que sufre una distorsión espacio-temporal que le imposibilita para ver las cosas que le rodean desde un punto de vista objetivo. Una excelente pieza sobrada de creatividad y rodada con un presupuesto infimo en 2010, mordaz, acida y con unas divertidas interpretaciones de Eduard Fisas y del pintor barcelonés Pau Nubiola (Finisterrae)."Un Passeig abans del Migdia es una historia inclasificable, donde todo, realidad y ficción, presente y pasado, se mezclan en un relato terrorífico del paso del tiempo, y de las cosas que nunca cambian."
_Ricard Vives_
dirección: Ricard Vives
guión: David Rodríguez
montaje: Xavier Vives
script: Xavier Vives
operador cámara: Jesús Santos
caracterización: Begonya Martínez
producción: Xavi Pujals, Patricia Manresa
sonido directo: Gerard Borràs
dirección de arte: Mónica Oset
música: Ramón Olesti
post-producción de sonido: Olesti, música y sonido
padre: Eduard Fisas
hijo: Pau Nubiola
sábado, 16 de octubre de 2010
5ª DISTORSIÓN
Cartel: Esti Zumake
lunes, 11 de octubre de 2010
4ª DISTORSIÓN
En esta cuarta ocasión os ofrecemos la proyección de esta sensacional pieza dramática que emana de la colaboración codo con codo de dos grandes genios de la cinematografía y la literatura. Dirigida por el prestigioso Joseph L. Mankiewicz, “De repente, el último verano” es la adaptación a la pantalla de la obra del célebre novelista Tennessee Williams, quien además participó en la elaboración del guión cinematográfico junto al también prestigioso escritor Gore Vidal.
Subrayar para quien no lo sepa que gran parte de la angustiosa obra de Tennessee Williams se nutre de sus experiencias personales. Tanto las situaciones como los personajes de sus novelas suelen corresponder con personas a las que el autor conoció personalmente y con acontecimientos que marcaron su vida. Uno de estos acontecimientos fue la locura que padecía su hermana Rose. El joven Tennessee estaba muy unido a ella a pesar de la esquizofrenia paranoide que padecía y jamás perdonó a sus padres que autorizaran una lobotomía pre frontal como tratamiento. La operación fue un fracaso y Rose quedó incapacitada para siempre, pasando el resto de su vida en un hospital mental. Esta brutal experiencia convirtió la locura en un tema recurrente a lo largo de su carrera, pero retratando al demente desde un punto de vista cercano y compasivo, como un ser tremendamente angustiado e indefenso ante lo0s demás, y no como a un monstruo peligroso al que hay que encerrar. De esta terrible vivencia surgen obras tan grandes como “El zoo de cristal”, la magnífica “Un tranvía llamado Deseo” o esta que nos ocupa, en la que el autor denuncia la práctica indiscriminada de la lobotomía y cuestiona la ética profesional en la medicina psiquiátrica del momento, criticando la facilidad con la que se perforaban cráneos para hurgar en algo que todavía hoy, medio siglo después, sigue siendo un gran misterio para el hombre, el cerebro humano.
La historia transcurre en Nueva Orleans en el año 1937. Es un momento prolífico para la psiquiatría ya que la lobotomía se plantea como una novedosa solución para miles de familias que tienen parientes afectados de locura, asegurando anular con esta intervención las conductas indeseables de los enfermos. La “venerable” Sra. Venable (Katherine Hepburn), atraída por esta innovadora técnica, propone al joven doctor Cukrowicz (Montgomery Clift) donar los fondos para un nuevo hospital con la condición de que practique una lobotomía a su sobrina Catherine (Elizabeth Taylor), una delicada y hermosa joven que ha quedado desquiciada tras la repentina muerte durante un viaje por Europa de su primo Sebastian, idolatrado hijo de la Sra. Venable. Los firmes principios del joven doctor, que conoce las terribles consecuencias que conlleva esta intervención en el paciente, le obligan a llevar a cabo una intensa investigación para conocer qué pasó realmente el último verano.
Mankiewicz recurre a intensos diálogos entre estos tres pesos pesados de la interpretación para sumergir al espectador en el pasado de estos personajes y aclarar el origen de este presente lleno de frustración y oscuras intenciones, en el que auténtico protagonista sigue siendo, a pesar de su ausencia, el enigmático Sebastian. A final de la cinta el director rompe con el discurso y nos transporta al pasado mediante un feroz flashback lleno de imágenes impresionantes que rozan el surrealismo, consiguiendo gracias a esto uno de los desenlaces más impactantes de la historia del cine.
Cabe destacar la fantástica fotografía en blanco y negro de Jack Hildyard (ganador del Oscar por El puente sobre el río Kwai en 1957) y los soberbios decorados del director artístico William Kellner.
Cartel y texto: Esti Zumake
sábado, 9 de octubre de 2010
3ª DISTORSIÓN
CORREDOR SIN RETORNO
2ª DISTORSIÓN
SHUTTER ISLAND
Impregnada de los ambientes pesimistas y tétricos cultivados por escritores como Kafka, Poe o Camus y con reminiscencias estéticas del Bosco, Shutter Island, adaptación de la novela de Dennis Lehane (Mistic River), se presenta a priori como una película de cine negro, sin embargo el truculento desarrollo de la trama hace al film tomar otros derroteros. El detective Teddy Daniels acude a la institución mental de Ashecliffe para investigar la misteriosa desaparición de una de sus pacientes, tras la cual pueden encontrarse algunos organismos oficiales. Ni que decir tiene que la institución y el propio detective guardan más secretos de los que aparentan en una primera toma de contacto. A partir de esta premisa se desarrolla un pesadillesco thriller donde el espacio se modela a cinceladas agresivas hasta crear una malsana tensión que solo se ve apaciguada al final del relato.
Dirigida por el historiador de cine y consolidado director de "Taxi driver" y "Toro salvaje", "Shutter Island" cabalga continuamente entre dos mundos, entre dos realidades y entre los múltiples puntos de vista que se le ofrecen al espectador. Es una película inquietante y cínica que se enturbia por momentos y en la que lo que parece, nunca o casi nunca es lo que realmente es. Una película que juega con el flashback y la alucinación para dar pequeñas pistas al espectador a la vez que ayudan a desubicarlo un poco más, así de contradictorio es este film que cuenta con unas interpretaciones de lujo, entre ellas las de Leonardo DiCaprio, Ben Kingsley o el fetiche masculino de Bergman, Max Von Sydow.
La trama se desarrolla en una época no menos inestable que su propio espacio de acción. Hablamos de los años 50, cuando aun se podían oler los restos de la II guerra mundial y la conspiración y la paranoia iban engordando lo que vendría a llamarse guerra fría. La mente de muchos hombres y mujeres se empobrecía y se anquilosada en años pasados y traumáticos y la medicina psíquica del momento, lejos de ayudar a los pacientes con terapias moderadas, hacinaban a los enfermos en oscuras galerías cuyas bombillas tintineaban debido al uso de electroshocks. Significativo es también que el edificio Ashecliffe se ubique en una isla totalmente apartada de tierra firme, recurso más realista de lo que se puede interpretar al ver una ficción cinematográfica, pues bien conocido era el manicomio de San Clemente en Venecia cerrado tras la validación en Italia en 1978 de la ley 180.
Shutter Island supone una delicia contemporánea que formalmente hablando, se construye como un film artesanal y desprovisto de alardes infográficos, una película a la altura de los grandes clásicos norteamericanos de mediados de los 50.
David Rodriguez Muñiz
Cartel: Esti Zumake
1ª DISTORSIÓN
Miércoles 13 21:00
EL QUIMÉRICO INQUILINO (THE TENANT)
El miércoles 13 de octubre Lumiere & Lumiere inaugura el ciclo “Cinedistorsión” con una inclasificable y arriesgada película de Roman Polanski. “El quimérico inquilino” rodada en 1976 y estrenada en el festival de Cannes el mismo año en el que “Taxi driver” se hizo con la palma de oro, fue considerada en su momento como un fracaso de público y crítica, sin embargo el tiempo ha colocado en su sitio esta retorcida visión sobre la locura y la obsesión y hoy está considerada uno de los mayores aciertos en la carrera del realizador polaco.
Basada en la novela del polifacético y surrealista Roland Topor (fundador junto con Jodorowski y Arrabal del grupo pánico) “Le locataire quimerique” cuenta el infausto devenir de Trelkovski, un inmigrante polaco que alquila un apartamento en la parisina rue Piyrénées. Poco a poco, las relaciones con los vecinos y su obsesión por la trágica desaparición de la antigua inquilina, le irán sumergiendo en una espiral de extrañas visiones, recelos y malentendidos que harán de su vida una grotesca trampa que adquiere las precisas dimensiones de un agobiante apartamento.
Pocos como Roman Polanski, que vivió en primera persona la deportación de miles de judíos a los campos de concentración nazis, han sabido radiografiar con tanta precisión los intrincados laberintos de la mente humana y de condensar en espacios casi ínfimos la realidad distorsionada de un enfermo mental, el inquietante drama que se produce cuando la realidad y la ficción se funden como oleos en un lienzo.
Destacar también la excelente fotografía del film a manos de Sven Nysvist (Persona), los laberínticos decorados del edificio decimonónico donde se desarrolla la acción, la ténebre y melancólica musica de Philipe Sardé y la perfecta planificación técnica de este relato cíclico que pone manifiesto la terrible idea de la historia circular, del eterno retorno del tormento.
“Una historia de terror realmente actual, tan estrechamente enrollada sobre sí misma, tan fría y mortal como una serpiente en la cama.” _John Collier_
Cartel y texto David Rodríguez Muñiz










